Uno amante del juego con la pelota al ras del piso, el otro propone un poco más de roce e intensidad. Gustavo Castro y Darío Gianformaggio son como el agua y el aceite, pero en el fondo esconden ese fuego que es el motivo que los llevó a ser los dos mejores equipos de Mendoza en el Torneo del Interior.
El camino los juntó y y a es imposible esquivarle al bulto. Castro prefiere no enfrentarse con equipos mendocinos, mientras que Giamformaggio, sí. "Prefiero no jugar con equipos mendocinos porque nos conocemos mucho y sabemos todo el uno del otro. Es difícil conocer al rival conociéndote tanto. Lo bueno es que no viajamos y va a ser todo en Mendoza", dijo el Huevo.
En tanto, el Gringo tiró: "Está bueno que nos toque Gutiérrez, primero porque lo conozco y segundo porque quedaron dos equipos de Mendoza en las últimas fases. Yo he tenido a varios jugadores: David Pizarro, Marcelo Real y Matías Minich. Conocemos cómo juegan ellos y eso nos viene bien".
A la hora de las preocupaciones, el entrenador celeste puso el ojo encima de los atacantes rivales. "Tienen un gran equipo, con jugadores muy desequilibrantes. Lucas y Javier González, Marcelo Rivero y el arquero Leonardo Márquez que, como el nuestro, está pasando un muy buen momento. Es un equipo parejo, muy batallador".
Por su parte, el técnico mercantil apuntó al gran desarrollo táctico planteado por su colega. "Me preocupa que llevan mucho tiempo de trabajo. El Huevo Castro conoce a la mayoría de Rivadavia y nosotros tenemos que tener mucho cuidado con su parte táctica. Tenemos que ser inteligentes, pacientes y no perder el orden. El resultado viene solo, es fundamental que estemos concentrados", explicó.
Gutiérrez siempre fue el candidato mendocino, mientras que el CEC llega a esta instancia como un tapadito y ya sorprende a toda la provincia. Por eso, el Gringo aprovechó y le tiró la responsabilidad al Huevo. "Ellos tienen la presión porque son los candidatos. Para nosotros, haber llegado hasta acá ya es un sueño", lanzó.
Pero Castro, que sabe de estos torneos, no se achicó: "En un principio no queríamos esa chapa pero hoy ya está, nos jugamos todo por el ascenso. En un principio la idea era ir paso a paso, pero ahora nos jugamos todo".
Por último, en el aspecto futbolístico de sus equipos, cada uno acudió a su librito y mostraron sus diferencias. "Este es un grupo que da pelea contra todos. Acá hay mucho sacrificio, cuando no se puede jugar, hay que meter y meter", comentó Gianformaggio, un reflejo de la garra.
"Cuando volvía de La Rioja, me planteé de quizás ser un poco más amarrete de visitante, pero creo que no nos saldría. Yo siempre pido que se juegue con la pelota al piso, sin dudas jugando bien tenés más chances de ganar", explicó el refinado Huevo Castro, un exquisito del fútbol.
Dos mentalidades diferentes, dos equipos diferentes, dos partidos. Uno pasa y el otro se queda. El primer chico se juega mañana desde las 16.30 en Boedo. ¿Te lo vas a perder?





























